¿Qué es
el Tantra?
¿Alguna vez has oído esta palabra?
La verdadera búsqueda espiritual no
tiene nada que ver con ninguna religión, libro sagrado, credo, sacerdote o
rabino; sino con la capacidad de conectar de manera directa el corazón
individual con el corazón universal. La actitud de unidad con la vida, sin
fragmentarla en bueno y malo, en negros y judíos, en homosexuales y
heterosexuales, donde no hay división hay espiritualidad. Porque el espíritu
supremo no divide, sino que integra. En el ser humano, la mente es la que
divide y la que crea conflictos antinaturales, divisiones y guerras.
El
tantra o tantrismo es una de las variadas tradiciones
esotericas que enseñan a utilizar el deseo como sendero hacia la realización en
lugar de enseñar que para alcanzar la realización espiritual es necesario
apartarse de los estímulos que activan el deseo.
En
el budismo, el tantrismo se conoce como «la vía rápida» o «el vehículo del
resultado», dado que un practicante de tantra aprende a hablar, sentir y
conducirse como si ya fuera un Buda que alcanzó la iluminación. Este enfoque es
radicalmente diferente al resto de los caminos del yoga.
El tantra rojo es lo que conocemos en
occidente como Tantra. Se usa la sexualidad y la energía
creativa para conectarse con el universo. A las parejas les permite conocerse a
fondo, romper paradigmas y limitaciones impuestas por la sociedad occidental. A
quien no tiene pareja le permite de igual manera romper con sus bloqueos,
liberar karmas y prepararse para el momento en que aparezca su otra mitad.
Pero el tantra rojo no es solo sexo. A través
de nuestros sentidos nos permite disfrutar y vivir cada instante de nuestra
vida. En cada acción aprendemos a tomar conciencia de nuestro ser. Al
comer, caminar, descansar y por supuesto al unirnos sexualmente con nuestra
pareja gozamos de la experiencia única de estar vivos. Es a través del tantra
que nos permitimos ser nosotros mismos y disfrutar plenamente de la
experiencia.
El Maestro Satyananda Saraswati dice: El
tantra es para la gente común y el yoga para la gente no tan común. La gente
común es la que trabaja, tiene responsabilidades, familia, etc. No puede
retirarse a un monasterio a practicar el yoga. Su responsabilidad terrena, como
padre, hijo o pareja están antes de todo lo demás. Pero eso no quiere
decir que no pueda conocer la libertad física, mental y espiritual que
produce el camino del tantra.
La unión de los cuerpos a través del sexo es la posibilidad de percibir la unidad primaria de lo andrógino, un instante sin mente, sin identificación, sin límites, un encuentro de la misma luz, la conciencia, el deleite supremo, el reencuentro con el origen de la vida misma.
Si tu eres una mujer u hombre común, entonces
el tantra es para ti. Te permite conocerte más y conocer mejor a tus
semejantes. El camino del tantra es un efectivo sendero de liberación.
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